
La idea de construir una hidroeléctrica en el lecho de este río santandereano se parece más cada día a una fiesta brava, es como si un inmenso torero del tamaño de una montaña y henchido de orgullo, con una vanidad que incomoda la vida, se preparara para la suerte final, con la "muleta" y el "ayudado", este torero gigante empieza a medir la distancia del toro, que no es más que el Sogamoso, luego emprende a tantear el terreno, para empezar a cuajar su faena, hasta enseñarle a meter la cabeza a este río indomable que parece el espíritu de los mismos santandereanos, en cada suerte o engaño; se ve que coloca el burel con los cuartos delanteros parejos, para que se abran y no pinchar en hueso; y asegurar así la estocada, y, si es correcta, a petición del presidente y el respetable, cortar los trofeos. La banda sopla a todo pulmón y al final este toro fiero, se convertirá en un río muerto, que alimentará de luz y energía lejanas tierras. Así, la codicia, tendrá algo para la cena, aunque a decir verdad, todos sabemos que no será suficiente.
Mas allá, por la carretera que bordea el río, quedaron desde el 12 de octubre los ecos y las voces de quiénes no gustan de faenas de muerte, y que ese día se congregaron en una minga de mil personas para contarle al río que su vida corre peligro.
Llegaron en pequeños grupos y en la rivera del río, instalaron 5 ollas comunitarias mientras prendían fuego, mujeres y hombres desprendían la piel de los plátanos y las yucas. Los líderes de la minga junto al fuego congregaron a quiénes venían, convirtiendo cada olla en un foro abierto, todos hablaron y poco a poco las palabras se fundían con el humo, que el río iba recogiendo. De esta manera el Sogamoso se fue enterando de su trágico designio, planeado desde los sueños de la codicia humana.
Allí quedaron extendidas estas palabras “El río Sogamoso es un hábitat vital muy rico en diversas especies de flora y fauna”.
“Las represas son ya un sistema obsoleto. Las hidroeléctricas destruyen ya son prohibidas en muchas partes del mundo. Hoy hay energías alternativas como la solar y la eólica”.
“La energía que se producirá en esta hidroeléctrica es para vender a otros países: el gran beneficiado será el capital privado nacional e internacional. En diciembre la empresa dueña de la hidroeléctrica ISAGEN será vendida, por el gran déficit que tiene el Gobierno; entonces de seguro le cambiaran las condiciones a los campesinos y a los pescadores. Una multinacional española o norteamericana se quedará con la hidroeléctrica y con un río Santandereano”.
Que difícil es oponerse para defender causas justas, se experimenta esa sensación de vacío, que sólo los sueños de un mundo mejor podrían llenar.
Finalmente la tarde se fundió con la noche, estas mil personas retornaron a sus casas, pero sus pasos y voces parecen haber quedado grabadas en el corazón del Sogamoso, que ahora se prepara para la faena, ya sabe que en la vereda La Putana, municipio de Betulia (Santander) inició hace ya algunos días el proyecto hidroeléctrico del río Sogamoso. La hidroeléctrica cuya inversión es de 1.400 millones de dólares está proyectada para ser terminada en el 2014, y generará 820 megavatios de energía al día. El proyecto, considerado como la segunda obra de infraestructura de Santander luego de la refinería de Barrancabermeja, promete felicidad, desarrollo, orgullo y poder inmarcesible.
EL río espera la estocada final, solo allí se sabrá si vale la pena alimentar la codicia que mueve montañas, que nos maravilla con progresos tecnológicos, con promesas de felicidad de la economía de mercado. Talvez después de la muerte del río, descubriremos que era posible lo simple, lo sencillo, lo que a algunos les parece ingenuo y tonto, que proteger la vida, es la forma mas segura de asegurarnos un puesto en la historia, sin tener que vivir eternamente en alguno de los anillos del infierno de Dante. ¡Feliz tarde de toros!
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